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Paternidad

 
 

 

Volver a laboratorio

Mientras en internet siguen floreciendo sitios acerca consejos para madres y los programas de salud se siguen enfocando en la maternidad y sus patologías, hemos decidido abrir un espacio para la paternidad. ¿Por qué? La respuesta: hay que darle un lugar a la reflexión sobre los padres y sus dificultades, para no ser tan funcionales al mal que hoy tanto se habla, "la falta del padre".

Es en cierto punto contradictorio: todo lo que se produce en internet en relación a la infancia por ejemplo está orientado a consumidores mujeres que aporten cosas a sus hijos. Ahora bien, ¿no es la gran mayoría de los internautas hombres?

Hasta los planes de salud pública han sido diseñados a partir de las primeras experiencias en salud materno infantil. Es muy entendible en el punto que la mortalidad infantil es un indicador de salud ed la población que todos los estados han intentado y aún intenan bajar.

Pero por otro lado nos topamos con la dificultad mayor, representada por quedarnos con eso y no profundizar. Puesto que seguir con esa lógica es consecuente con la desaparición del padre de la escena familiar y social.

Veamos: se ha descripto varias veces, sobre todo en poblaciones en desarrollo, que las consultas en salud están hechas en su mayoría por mujeres en edad fértil, madres y por población pediátrica. ¿Esto indica que debemos fortalecer esa franja? Claro, nadie lo duda. Pero no se debería a la vez ocupar de quienes quedan por fuera del sistema?

Por supuesto que los hombres jóvenes, los que menos consultan con el médico, están lejos de ser víctimas en todo esto. Las investigaciones al respecto en epidemiología nos indican que las consultas en esta franja son en la mayoría por accidentes y traumatismos. Es decir, cuando la consulta médica es inevitable. Pero en los países pobres es igual que en los ricos: los servicios de emergencia en los hospitales son los que mayor frecuentemente son visitados.

¿Qué queremos decir con esto? Los padres están ausentes pero a la vez se los "ausenta" activamente, ignorándolos de las políticas públicas, hasta de las de marketing en internet! No se trata de una injusticia sino de un campo fértil para la investigación social, intentando ver en qué modelos y sistemas se genera una exclusión de género que no deja de sorprender.

No es posible hablar de una discriminación de género en el sentido que siempre se ha tenido, sobre todo en cuanto a los reclamos de los derechos de las mujeres que históricamente fueron relegadas en la cultura occidental. Una afirmación semejante estaría a todas luces fuera de lugar. Sin embargo es de notar que los hombres padres tienen -más allá de si fue primero el huevo o la gallina- un rol secundario que tiene sus consecuencias en varios niveles. Tanto en educación, como en salud, como en las políticas públicas.

Nuestro objetivo es tomar este hecho del relegamiento y estudiarlo con el fin de, más allá de la pura descripción, se pueda sacar alguna conclusión sobre los perfiles epidemiológicos de varias enfermedades, a la vez que los padecimientos psicosociales que esto implica.

La paternidad está en un plano en el que la supuesta dominancia no está más ejercida. Psicoanalistas y profesionales de la salud mental se han cansado de indicar el rol decisivo de la paternidad en el futuro del niño en desarrollo. Sin embargo existe una posición pasiva en cuanto al compromiso de los hombres padres por parte de los profesionales.

¿Cuál es la imagen que tiene el padre en un pueblo dado? Esto se puede rastrear con un eje en las prácticas de salud, así como en ciertas maniobras diagnósticas que pasamos a introducir.

Se ha convertido en un cliché decir que la madre es una persona cierta y que el padre de cualquier niño en realidad es incierta. La paternidad es entonces una cuestión de fe, de la fe en la mujer que reclama el padre para su hijo. También están las mujeres que no los reclaman. Pero no nos fijemos en la excepción, para centrarnos quizás en el caso que es el máximo exponente de lo que queremos observar. Es decir, la paternidad reclamada hasta el paroxismo.

 

Test de paternidad

 

Existe una manera que la ciencia ha permitido tener al alcance de la mano para diagnosticar algo muy particular. Ya no se trata de descubrir una enfermedad sino de diagnosticar la paternidad de alguien. Para ello se han intentado diferentes pruebas de compatibilidad que han tenido su utilidad en medicina, por ejemplo para facilitar los transplantes entre personas compatibles mediante métodos de detección inmunológica.

Desde Watson y Crick, premios Nobel en la década del 60 por el descubrimiento de una molécula que es el ADN, tenemos entonces la posibilidad de mirar el material genético directo a los ojos. Cada día con mayor facilidad se accede a una prueba de compatibilidad de ADN. Las discusiones acerca de la privacidad emergieron acto seguido, y cada día se usa en instituciones judiciales y de salud como práctica habitual.

Reiteramos que no se trata aquí del tema sobre lo ético o no, sino del hecho social que la paternidad ahora sea algo diagnosticable, en un mundo donde los padres están "desaparecidos".

Es interesante la idea de poder diagnosticar en realidad otra cosa: ¿por qué es entonces que la paternidad se hace cada día más esquiva? Las mujeres en la historia privada o de la intimidad o cotidianeidad han contado siempre con un poder casi inadvertible. Incluso hay historiadores que admiten que han sido ellas las que han inventado el decisivo papel de la agricultura mientras el hombre salía a cazar, introduciendo la noción de tiempo, de proyección, de futuro -así como la de sedentariedad y de poder.

Pero desde que se analiza un hecho social, lamentablemente para muchos, las responsabilidades ya no quedan de lado de una sola de las facciones, como por ejemplo culpa de hombres huidizos o de mujeres discriminadoras poderosas. Afirmar algo así sería ingenuo y sin sentido.

Esto es una invitación a reflexionar y a imaginar caminos alternativos en los que se asuma la responsabilidad compartida en la caída de los ideales familiares que sostenían en el padre a uno de sus ejes fundacionales.

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