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Hospital Anatomía de Grey

Esta nueva serie que televisa Fox retoma un aspecto interesante y siempre atrayente de la medicina: el rigor que acompaña la práctica médica en el hospital público, casi al límite con la exigencia y la severidad. En relación a la Anatomía de Grey como serie, se trata de la vida en un hospital de la ciudad norteamericana de Seattle, donde están bien descritos los estamentos jerárquicos entre los médicos fijos, entre los residentes, jefes y subjefes.

De hecho, uno de los supervisores es llamado entre los profesionales como "el nazi".

La serie ya ganó dos Globos de oro, otros 18 premios, y 45 nominaciones. Van por la cuarta temporada en los Estados Unidos. El casting está compuesto por Chandra Wilson (una de las favoritas del público), Ellen Pompeo, Sandra Oh (la oriental que hace de la Doctora Yang), Katherine Heigl, como Izzie; entre los hombres, Justin Chambers, T.R. Knight, James Pickens (Dr. Webber), Isaiah Washington, Patrick Dempsey.

Historia

La Anatomía de Grey es el libro de referencia de la materia Anatomía en la carrera de medicina de las universidades de Estados Unidos. Se trata de un libro con su atlas, usado en muchos países del mundo, pero cuyos nombres de las partes del cuerpo difieren consistentemente de las descripciones de los clásicos anatomistas de la escuela europea como Testut.

Los anatomistas, antecesores de los actuales cirujanos, han sido desde siempre muy exigentes en su materia, desde la época en que casi no existía otro conocimiento médico del cuerpo humano. Por ejemplo, en las disecciones de cadáveres en la Edad Media, había un dibujante, un disecador, los alumnos, y el maestro en la cabecera. En caso de que encontraran algún hallazgo anatómico diferente de lo descripto en el libro por Galeno, debía abandonarse la idea de que estuviese cierto: la naturaleza podía equivocarse pero el gran médico no, por lo cual el cadáver se descartaba automáticamente.

 

La televisión en la sociedad

 

En la serie televisiva encontramos otro caso del impacto de la salud en la opinión pública. Podemos arriesgar que sigue siendo negocio usar el tema de la medicina pública cuando se quiere ganar público. Desde realities hasta series de ficción casi de amor, o documentales médicos, forenses, detectivescos, una amplia gama de programas televisivos dan la pauta que el tema apasiona. Pero la cuestión pasa a ser qué impacto tiene esto en la sociedad.

¿Qué cosas se vehiculizan en las transmisiones por televisión con respecto a la medicina? ¿Se aprovecha para transmitir otra cosa, como opiniones, valores, educar? ¿Debería educar la televisión? ¿Cómo? ¿Quién regula lo que se transmite? ¿Cómo se puede evaluar ese impacto? ¿Qué cosas cambian en el televidente, en su forma de vivir su salud?

Se suele aclarar, en caso que sea ficción, que los casos no tienen mucho que ver con la realidad, aunque lo que busca la audiencia, comprobado por las cifras de rating, son los casos más reales posibles. Desde verosimilitud de la historia hasta realismo chocante en cuanto a las imágenes, que son fuertes a veces hasta para los más impresionables. Es claro que se produce una fascinación entre las personas que se enfrentan a lo desconocido, a los no médicos que sólo tendrán esa oportunidad en la serie de televisión para ver cosas que no podrían ver de otra manera, asistir a cosas que nunca imaginaron.

La llegada al público de este tipo de programas es alta, no así lo son las campañas de prevención orientadas a las personas, que evidentemente tienen una inclinación a gustar de los temas de salud. ¿Cuál es la falla entonces de los otros programas de salud, los programas públicos?

El marketing en salud está orientado al consumo de medicamentos, en una primera línea de acción de las grandes empresas como lo son los laboratorios.

Todo lo que sea atención primaria de la salud recibe una porción ínfima en porcentaje de lo que recibe en marketing, propaganda y programas de acción la atención secundaria, es decir, la que tiene como finalidad el curar en lugar del prevenir. Es como si la sociedad hubiese renunciado a ese ideal de prevención que hace décadas imperaba como el único posible. ¿Se entiende ahora la prevención como una utopía?

Éste será uno de los grandes temas a tratar en este sitio, y en otros apartados donde también hablamos de televisión y la comunidad. Si la televisión, como actividad solitaria, puede tornarse en un instrumento social, la idea suena interesante. Hay que ver hasta qué punto esto puede pasar sin "pervertirse" en las reglas de poder que esta misma serie Hospital de Anatomia de Grey muestra, puertas adentro, en el mundo médico. Y entonces el objetivo no sería la salud, la sociedad ni siquiera la estética: sería la de ganar dinero a cualquier costo.

Pero incluso en esos casos de interés desmedido se puede aprovechar la situación de alta difusión para, en la misma lógica dominante, poder llegar de otra manera al público, que genere más compromiso social y participación comunitaria.