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Volver a sociedad

Hospital central

Esta es la serie de televisión española que abre las puertas al mundo de la medicina pública. Se trata de un éxito absoluto de la cadena Telecinco, en el que muestran la vida y el trabajo de los médicos del Hospital Central de Madrid -el cual sólo existe en la serie. En España se confirma el hecho de la gran llegada social de la medicina a través de la televisión.

Esta versión ibérica de ER emergencias se encuentra en cartel desde el año 2000, contando ya unas trece temporadas. Los fanáticos siguen la serie cuando se repite por AXN o por Factoría de Ficción, en el cable. También buscan sus episodios en internet.

Hospital Central seduce desde su nombre: al ser un lugar que no existe, reclama ser el centro de la medicina de la capital española. La ficción cuidada está al servicio de esta tendencia en lugar de intentarse el objetivo opuesto, el de actuar sobre los televidentes. Es decir, el nombre de la serie se hace eco de la centralización del sistema hospitalario.

Si bien en España se ha realizado una reforma de la atención en salud mental, con la implementación de ambulatorios a tales efectos y la inclusión de profesionales en niveles periféricos, la cuestión de remitir todo al "centro" sigue intacta.

En Valencia nació el primer hospital psiquiátrico del mundo, atendido por un monje. En la misma plaza existe hoy en día un ambulatorio de salud general, haciendo de esto una interesante pintura o metáfora de la transformación que ha atravesado el sistema sanitario de España. Sin embargo, las nociones "conservadoras" del público hacen que siga siendo tentador, sobre todo para quienes apuntan al rating y a la publicidad, colocar "Central" en el título.

 

Personajes de Hospital Central

 

Doctor Vilches: Jordi Revellon interpreta a un médico de gran corazón aunque de mal temperamento. Viudo y con un hijo, se lleva bien con sus residentes de otras temporadas Javier y Héctor. Trabaja en el departamento de Urgencias del hospital. Su hijo adolescente intentó suicidarse tirándose por una ventana.

Dr. Javier Sotomayor: Antonio Zabálburu hace de médico de buena familia pero que decide trabajar en el sistema público de salud, lo cual lo aleja de sus parientes. Se trata de un profesional de gran vocación, que trabaja también en Urgencias del Central. En la onceava termporada decide trasladarse a Santander, y al regresar habrá perdido su vacante. A partir de ahí, sólo hará suplencias de guardia (¿problemas de caché?).

Dra. Cruz (Alicia Borrachero): es la pareja actual de Rodolfo Vilches. Está divorciada, tiene un hijo y perdió al menor. Es la jefa de quirófanos del hospital.

Dr. Héctor Bejar: Roberto Drago interpreta a un médico argentino que rebosa simpatía como buen sudamericano que es -más allá de actuar, el actor nació en Argentina. En ese país tiene una hija, por la que se siente desarraigado. Se casó con Sofía, una argentina que contrajo matrimonio por conveniencia, para quedarse en España. Este tema de la migración queda en el tapete de un modo bien interesante, ya que da a los inmigrantes, tan asociados a cuestiones complejas, con el lugar social del médico.

Dr. Manuel Aimé: el actor Nacho Fresneda interpreta al ex jefe de Urgencias, quien no pudo aguantar en el cargo, cediéndolo al Dr. Vilches.

Dra. Laura: la médica joven del Central, Diana Palazón, destacó por ser pareja del Dr. Aimé. Ahora su relación está en un stand by porque considera que tiene sentimientos por Javier. Todo queda dentro de los muros del hospital, como debe ser en una serie televisiva de estas características.

El Director del Hospital Central ha sido clásicamente Dávila, aunque en la temporada 13 es reemplazado por un tal Juan Agudo, quien aparentemente está más preocupado por el dinero que por la salud. Ya ingresa con dificultades al negarle el tratamiento a un paciente pediátrico por no tener dinero. Juan Messeguer, el actor, tiene la noble tarea de informar y de testimoniar este lento pasaje de las empresas sanitarias a las empresas de neto corte económico. Esto sí podría funcionar como denuncia colectiva, aunque cabe preguntarse entonces si lo que queda de esto no es una flaca parodia, una telenovela hecha de temas serios, que termina restando importancia a los temas que toca.

Conclusión:

Naturalizar los problemas en el sistema de salud mediante su mediatización (ya sea televisión, prensa escrita, radio, etc) entraña riesgos indeseables. Por ejemplo, hacer creer a la población y a los televidentes que, en efecto, la medicina empresarial es la medicina del mañana, la única que se puede practicar, tanto en el ambiente privado como en el público. Ya no se trata de que el televidente se sienta sorprendido o indignado, pues esa razonable intención eventual de algún guinista se ve superada por los hechos. Es muy fácil entonces que, lejos de indignarse, el espectador sienta que eso es natural, que nada que esté en la televisión está fuera de la realidad. Y esto es correcto, si la televisión lo dice...

La transmisión de valores de persona a persona no es igual que de la televisión a las personas, pues la generalización logra un efecto superior. No se trata ya de la influencia vivencial sino de la hegemonía, de la razón de la mayoría (aunque esa mayoría en realidad esté digitada por un guionista o grupo de ellos).

Finalmente, cabe estar advertido de estos efectos para no caer en falsas expectativas en torno a los dispositivos mediáticos de educación, intentando a tales efectos una vía alternativa.