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Termómetros

En esta sección encontrarán consejos las madres o cuidadoras de niños que requieran algún tipo de ayuda a la hora de controlar la temperatura de los chicos. La mano de mamá suele ser un elemento de confianza para constatar la hipertermia de un niño. Sin embargo, muchas otras veces no es suficiente y el médico requerirá el uso de un termómetro.

La principal ventaja radica en poder hacer una curva de temperatura diaria, es decir, registrar por horas las variaciones de temperatura anotando los grados de fiebre que el niño puede tener.

La fiebre puede ser oscilante o constante; también puede clasificarse en fiebre o febrícula, intermitente o permanente. termometro-tipos-vidrio

Los termómetros deben usarse cuando sea necesario un seguimiento del niño, prevención de deshidratación o de convulsiones, que son complicaciones a veces frecuentes de simples fiebres, sobre todo en los bebés.

Recuerden que la columna de mercurio hay que leerla antes de la toma, para verificar que esté por debajo de los 35 grados Celsius. Al guardar el termómetro, éste debe estar seco. Lavarse las manos antes de cada procedimiento.

Para una mejor técnica en la toma de la temperatura, ver abajo los tipos de termómetro.

Los termómetros son instrumentos que miden temperaturas usando materiales que cambian de alguna manera cuando son calentados o enfriados. En los termómetros de mercurio o de alcohol, el líquido se expande cuando se calienta, o se contrae cuando se enfría. Entonces, la longitud de la columna del líquido va a ser mas larga o corta dependiendo de esa temperatura. Los más modernos termómetros son calibrados en temperaturas Standard como por ejemplo en Fahrenheit o Celsius.

 

Historia Del Termómetro

El inventor del termómetro se estima que fue Galileo Galilei en 1592. Consistía básicamente en un tubo de vidrio, que en su parte inferior tenía una esfera en la que se introducía un líquido que al calentarse subía por el tubo. Al principio el material utilizado fue agua, pero notaron que llegado un punto ésta se congelaba (a los 0 grados Celsius o a los 32 grados Fahrenheit). De tal manera que el agua fue remplazada por el alcohol, que no sufre esa reacción.

Luego, en 1612, Santorre Santorio le introdujo una graduación numérica al invento de Galileo y le dio un uso medicinal. Por último, Gabriel Fahrenheit, en el año 1724, logra el primer termómetro a base de mercurio, perfeccionando así el "termómetro de Galileo". Otros adjudican este avance a Torricelli, en Italia e incluso científicos dinamarqueses que habrían sido postergados por la fama de los otros. El que pasó a la historia será sin duda Fahrenheit, con su escala arbitraria que decidía que entre el punto de congelamiento del agua y el de hervor debían pasar 180 grados. Celsius vendrá después con su escala, también arbitraria, que ponía esa distancia en 100 grados. Esto sucedió en 1742.

 

Tipos de termómetros

En la actualidad existen diferentes tipos de termómetros para medir la temperatura, y diferentes formas para medirla. Cada uno tiene sus pros y sus contras conforme al paciente, pero lo más determinante es analizar cuál es el más conveniente para él.

Termómetro de vidrio

Son los termómetros más comunes, que se consiguen en cualquier farmacia y los que se usarán en la casa. Cuidado con la ruptura del vidrio, con las caídas y la manipulación, puesto que el mercurio que contienen resultará tóxico para el niño que lo ingiera.

Termómetro digital

termometro-digital-oido Presentan varias ventajas, por ejemplo el no ser tóxicos, el tener mayor precisión en la medida y el tener que medirse por menos tiempo (un minuto por lo general)

Termómetro para el oído

También digitales, son los menos económicos. A pesar de esa desventaja, presentan otras ventajas importantes: son los más exactos y los que tardan menos tiempo en medirse. Tener la precaución de colocar el infrarrojo en el conducto auditivo de modo que registre el tímpano, sin lo cual dará resultados erróneos con facilidad. Cada vez su uso se generaliza más en centros hospitalarios de alto nivel.

No se recomienda para bebés, por lo corto del conducto. En los casos de infantes de mayor edad y con mala aceptación de los termómetros, se puede aplicar los termómetros de oído cuando duerme.

Termómetro con forma de chupete

Sólo indicarán si el bebé presenta hipertermia. Por lo demás, no arroja datos fidedignos sobre la temperatura de la criatura, aunque presentan como ventaja la fácil aplicación y aceptación por parte del niño.

 

Medición de la temperatura

(oral y rectal 3 minutos, axilar 8 a 10 minutos).


Mediciones internas

Oral

Se deja el termómetro alrededor de 3 minutos. Usar termómetro de mercurio o digital, aprovechando sus dimensiones alargadas, ideales para el procedimiento. Debe colocarse el termómetro por debajo de la lengua y recordar al niño que no lo muerda.

Desventaja: no se debería utilizar cuando el niño presenta problemas respiratorios como tos o expectoración.
 
Rectal

No es la ideal en niños, pero muchas veces se requerirá la toma de temperatura diferencial, es decir, tomar la temperatura externa (por la axila) y la interna rectal para determinar diferencias que justifiquen, por ejemplo, algún proceso infeccioso a punto de partida abdominal.

Para realizar el procedimiento, elegir un termómetro de punta no demasiado alargada e introducirlo en el canal anal. Dejar aproximadamente 3 minutos.

 

Mediciones externas

Axilar

Es el prototipo de toma de temperatura, que ofrece precisión, aunque nunca tan exacta como los métodos de medición interna ya vistos. Se deben dejar los termómetros entre 8 y 10 minutos.

Ventaja: la toma es la más sencilla, pudiendo efectuarse con el niño somnoliento o dormido.

Comprobar antes que nada que la axila esté seca.

Precaución: para evitar que se caiga, pedir al niño que cruce el brazo sobre el pecho.

La parte plateada del termómetro debe caer bien en el hueco de la axila.